LITERATURA SIN CASCO

Ernesto Pérez Zúñiga


Después de escuchar a Schönberg no se puede escribir del mismo modo. Incluso si aborreces su música. En este caso, con más motivo.

Hace unos días me detuvo una mujer en la acera de Alcalá. En mi recuerdo lleva muletas, kilos de más y unos auriculares que se quita de la orejas para preguntarme: “¿Sabe si hay una tienda de motos por aquí?” Ahora estoy seguro de que era pelirroja y de que vestía con ropas viejas. No conocía ninguna tienda de ese tipo y así se lo dije. Ella insistió: “Me tiene usted que comprar un casco. He perdido un cerebro muy importante”.

Comprendí, le di las gracias y le dije adiós. Con aquellas dos frases me había contado una historia entera. Caminé pensando en el punto de vista que había utilizado, nacido inconscientemente desde el más profundo desamparo del ser. Después de escucharla no se puede escribir del mismo modo.