INFORME SOBRE UN DESIERTO

Ernesto Pérez Zúñiga



Hasta hoy no sabíamos si era un valle o una meseta y seguimos sin saberlo porque los testigos no han regresado todavía. Llegó una carta en donde alguno describía el lugar, pero ésta también se ha perdido entre los papeles viejos de la mesa. Nadie lo confirma. Alguien que la leyó cree afirmar que el suelo es de piedra y que alcanza todos los puntos de todos los horizontes. Allí, dice éste dudando, parece que no hay cielo o será que no tiene color para que no sea visible. En cambio, se percibe nítidamente un sinfín de voces susurradas que dejarían de fundirse si uno les prestara atención.

Eso sabíamos hasta ayer. Hoy ha llegado otra carta sin fecha y sin remite y con una caligrafía muy débil. Te la he dejado en tu mesa dentro del sobre, al lado del vaso vacío.