EL AMOR DEL GIBÓN Y EL PERRO LANUDO

Juan Carlos Méndez Guédez



El Perro lanudo y el Gibón se disputan las atenciones de la bella mujer morena que los cuida en un jardín de la zona norte de Bararida.
El Perro lanudo canta arias de Puccini y la mujer ríe.
El Gibón interpreta en su violín el concierto para Violín No. 5 en A mayor K. 219 de Mozart y la mujer se muestra exultante.
El Perro lanudo rebate con brillantez los conceptos de Von Hayek sobre la libertad y a la mujer se le enrojecen las mejillas.
El Gibón cita párrafos enteros de Montaigne en impecable francés y la mujer se muerde los labios.
El Perro Lanudo recita diálogos enteros de una película de Lars Von Trier y la mujer suspira.
El Gibón prepara una coreografía en la que supera al Astaire de Singing in the rain y la mujer aplaude eufórica.
La tensión es asfixiante. Resulta imposible la convivencia entre los tres. Una noche discuten acaloradamente sobre quién debe abandonar la casa. La mujer saca botellas de vino blanco y en medio del calor y los insultos las beben con gestos silenciosos. Ebrios, felizmente aturdidos los tres se acuestan rendidos sobre una alfombra.
Cuando el Gibón despierta, mira a la mujer y se desliza entre sus muslos, entra por su vagina y decide quedarse para siempre a vivir allí. Enciende una cerilla y contempla que el Perro Lanudo se le ha adelantado.
Discuten, pero luego el perro comienza a morder por dentro a la mujer. Desconcertado, con esa timidez de quien se desconoce en la inminencia de un gesto, el Gibón lo imita; primero con perplejidad, luego entrecerrando los ojos, con esa quietud de quien logra saciar una sed demorada, antigua
Poco a poco van devorando al mujer entre silenciosos movimientos de mandíbula.
¿Qué crees que pensarán cuando se sepa lo que ha ocurrido? Pregunta el Gibón y vuelve a hundir sus colmillos en la carne rojiza.
Dirán…, murmura con voz queda el perro lanudo y permanece en silencio unos segundos mientras suspira con infinita ternura. Dirán que lo hicimos por amor, responde, y sus mandíbulas se abren con parsimonia, con dulzura.


(inédito)