HUMOR COSMOPOLITA

Juan Carlos Chirinos



Vano intento de definición. El humor de cada pueblo refleja su inteligencia; su capacidad para la ironía, su buen o mal talante; el humor sólo se da en condiciones adversas y cuando eres feliz; es una contradicción y una manera elegante de dejar de tener razón, es un ejercicio de pedantería y el acto más humilde de todos; pertenece a la esfera de los homo sapiens pero los gatos lo conocen muy bien; todos los perros saben reír pero tienen muy poco sentido del humor. Se dice del aprendiz de una lengua que comienza a hablarla cuando entiende sus chistes, pero muchos herejes murieron en la hoguera porque la mitad de sus contemporáneos no entendieron su sentido del humor y la otra mitad lo entendió demasiado. El humor es el masaje de las neuronas, la caricia de las papilas, el desatascador de los oídos: es suave y perverso; es inocente y contiene todos los pecados; es el quiebre con que dios coronó la creación al séptimo día antes de echarse a dormir, harto ya de tanto protocolo. El humor no debe ser definido en una sola frase (ni en mil) porque de lo contrario puede que terminemos leyendo a Chesterton y descubramos cuán tontos hemos sido: «intentar definir el humor sólo demuestra que se tiene poco sentido del humor». Nunca sabremos cuánto sentido del humor tenemos. Es como el tiempo: si no me preguntan sé lo que es, pero si me preguntan ya no lo sé.

La noche de los libros, 2008